Con profundo dolor, pero también con esperanza en la vida eterna, la comunidad educativa y religiosa despidió el día de ayer a Sor Santos Antonia Estrada Medina, en la Misa de Cuerpo Presente celebrada en la capilla del Instituto María Auxiliadora de Santa Ana.
Este lugar, que fue su hogar durante los últimos años de su vida, también fue el espacio donde entregó con amor, dedicación y entrega incansable su vocación como Hija de María Auxiliadora.
En esta casa, Sor Santos Antonia se distinguió por su compromiso fiel con los jóvenes y con los más necesitados del pueblo santaneco, siendo testimonio vivo del carisma salesiano.
La Eucaristía estuvo acompañada por familiares, amigos, hermanas religiosas, exalumnas que guardaban un profundo cariño hacia ella, así como estudiantes actuales que hoy reconocen el legado de una vida entregada al servicio.
Durante la ceremonia, se compartieron momentos significativos de su vida: desde su nacimiento y adolescencia, hasta su camino vocacional como religiosa, recorriendo distintos países donde, a través de sus obediencias, sembró fe, esperanza y amor en cada comunidad que la acogió.
Con serenidad y fe, se recordó también que, en la madrugada del pasado domingo, Sor Santos Antonia entregó su alma al Padre amado, a quien dedicó toda su vida y a quien sirvió con entrega generosa y constante.
Hoy, su recuerdo permanece vivo en cada corazón que fue tocado por su testimonio, en cada joven al que acompañó y en cada gesto de amor que sembró a lo largo de su camino.
“Quien vive para servir, nunca deja de estar presente; su amor se convierte en huella eterna en el corazón de quienes continúan el camino.”



















