La celebración estuvo presidida por el Padre Mauricio Dada, SDB, y acompañada por Sor Aracely Rodas Zambrano, Hermana Provincial, junto a hermanas de diversas comunidades, educadores, estudiantes, exalumnas y miembros de la Familia Salesiana, quienes se unieron para agradecer a Dios por 50 y 60 años de entrega fiel al servicio del Reino.
Desde la monición inicial se destacó que, a lo largo de su vida consagrada, las hermanas han respondido con fidelidad al llamado del Señor, entregándose en el silencio fecundo de la oración, en el servicio generoso entre los jóvenes y en el testimonio constante del amor de Dios, siendo reflejo de una alianza vivida día a día y sostenida por la gracia.
La Liturgia de la Palabra estuvo iluminada por la figura del Buen Pastor (Ez 34, 11-16; Jn 10, 11-18), que busca, cuida y da la vida por sus ovejas. En la homilía, el celebrante profundizó en esta imagen de Cristo Buen Pastor, invitando a contemplar cómo las hermanas, a lo largo de los años, han configurado su vida con la de Jesús, entregándose con amor gratuito, perseverancia y disponibilidad total. Subrayó que la fidelidad vocacional no es solo fruto del esfuerzo humano, sino respuesta a un amor primero, el amor del Padre que llama, sostiene y lleva a plenitud su obra.
Asimismo, recordó que la vida consagrada salesiana es un don para la Iglesia y, de manera especial, para los jóvenes, a quienes las hermanas han servido con el corazón de Don Bosco y de Santa María Mazzarello, haciendo vida el “Da mihi animas, cetera tolle”.
Uno de los momentos más significativos fue la renovación de la consagración religiosa, en la que las hermanas reafirmaron públicamente su compromiso de vivir los votos de castidad, pobreza y obediencia, confiadas en la gracia de Dios y bajo la protección de María Auxiliadora. Posteriormente, se realizó la imposición de la corona, signo de la alianza de amor con Dios y del premio eterno prometido a quienes perseveran en la fidelidad.
La celebración concluyó con una solemne bendición sobre las hermanas y el canto mariano final, elevando una oración para que el Señor continúe fortaleciendo su entrega y concediéndoles la alegría de seguir siendo signo luminoso de esperanza para la Iglesia y para los jóvenes.
La Eucaristía fue transmitida en vivo a través de la página oficial de Facebook de la Inspectoría, permitiendo que muchas personas se unieran espiritualmente a este acontecimiento de gracia.
Como Inspectoría, damos gracias a Dios por la vida y el testimonio de Sor Margarita Palacios, Sor Lucía Álvarez y Sor Marta Juventina Flores, y pedimos que María Auxiliadora las siga acompañando en su camino de fidelidad y servicio.




































