JUNTO A LAS JÓVENES Y LOS JÓVENES

La cuarta jornada del Capítulo Provincial de las Hijas de María Auxiliadora transcurrió en un clima de profunda escucha y de renovado impulso misionero. En la Casa Provincial Nuestra Señora de Suyapa, en Tegucigalpa, Honduras, los participantes se dejaron interpelar por la consigna «La sed que no saciamos, un compromiso a salir a las periferias juveniles».

Como cada mañana, la jornada comenzó con la Santa Eucaristía, presidida por el Padre Geovany Alexander Argueta, sdb. En su homilía, recordó la dualidad del carisma: ser Marta y María. Explicó que no se trata de reconocer a una como más importante que la otra, sino de comprender que las dos son necesarias para que la misión llegue a todos. Subrayó que María no fue alabada solo por estar a los pies de Jesús, sino porque entendió que, para servir, primero hay que saber escuchar al Maestro y disponerse a entregarse a los demás. «En la misión es importante la presencia de ambas», insistió, e invitó a pedir al Señor la gracia de la unidad.

 

Más tarde, las participantes vivieron una celebración que iluminó la reflexión del día, inspirada en el tercer núcleo, «Junto a los jóvenes y las jóvenes». A la luz de la Carta de Roma de 1884, se cuestionaron si cada Hija de Maria Auxiliadora y los colaboradores conocen de verdad la sed de los jóvenes, y advirtieron del riesgo de acostumbrarse a las actividades bien organizadas mientras los jóvenes permanecen solos.

 

Luego, jóvenes en formación presentaron la representación «Saciando la Sed» que puso en contexto a los capitulares sobre la realidad juvenil y sus anhelos más profundos, invitaron entonces a no perder la sed de almas y a encarnar el carisma con valentía. Después reconociendo a María como presencia que acompaña y guia hacia Jesús se trasladaron hacia la capilla. Allí, ante Jesús Eucaristía expuesto, cada participante escribió un compromiso concreto a partir de una pregunta: ¿cómo haré llegar el agua a los jóvenes que Dios ha puesto a mi cuidado? La adoración concluyó con la reserva del Santísimo y el canto «Felices».

 

En el resto de la jornada, los capitulares trabajaron en grupos a partir de la pregunta del núcleo III: «¿Cómo renovamos nuestra pasión misionera con el compromiso educativo y de evangelización junto a los y las jóvenes?». El diálogo fraterno permitió compartir experiencias y miradas sobre cómo acercarse a las realidades juveniles.
La jornada concluyó con la asamblea plenaria, en la que se puso en común lo reflexionado en los equipos. Así, la cuarta jornada dejó a las participantes con el compromiso renovado de salir al encuentro de las periferias juveniles, con el corazón disponible para escuchar y servir.

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