Roma (Italia). En los meses de julio y agosto de 2026, cerca de 300 jóvenes procedentes de las Inspectorías de las Hijas de María Auxiliadora y de los Salesianos de Don Bosco de Europa han decidido dedicar su tiempo y comprometerse en una experiencia misionera durante algunas semanas, un mes o dos meses. Algunos prolongarán la experiencia hasta tres meses o un año. Los grupos involucrados son alrededor de 40, acompañados por 17 FMA, 35 SDB y 15 laicos.
Hacia el 150º aniversario de la Primera Expedición Misionera de las FMA
Estas experiencias se enmarcan en el Trienio de Preparación al 150° aniversario de la Primera Expedición Misionera del Instituto FMA (14 de noviembre de 1877) y nacen de un camino de preparación que ha durado todo el año, realizado en colaboración entre SDB y FMA, dentro de los itinerarios de Pastoral Juvenil inspectorial, o bien a través de la Asociación VIDES y la Fundación Madreselva (España).
Los destinos de la misión
Los jóvenes llegarán a Comunidades y realidades educativas salesianas en numerosos países del mundo: Albania, Alejandría de Egipto, Bosnia, Brasil, Bulgaria, Rukago (Burundi), Calais (Francia), 2 grupos en Cammarata (Italia – Sicilia), 2 grupos en Egipto, El Salvador, Etiopía, India, Kenia, Lesoto, Telšiai (Lituania), 3 grupos en Madagascar, Moldavia, Perú, Mongolia, Montenegro, Nisida – Nápoles (Italia), Senegal, Bo (Sierra Leona), Sri Lanka, Tanzania, Tarento (Italia), Túnez, Venafro (Italia – Molise) y Zambia.
En la senda del ardor misionero de los orígenes
Los 300 jóvenes, de los cuales 278 son italianos y ya han participado en experiencias misioneras anteriores, se sitúan en la senda de los orígenes del Carisma salesiano y se han formado cultivando una fuerte pasión misionera. Al comprometerse, desean llevar alegría y esperanza a quienes encuentren, especialmente a los niños, a los adolescentes y a otros jóvenes. Movidos por interrogantes profundos, son conscientes de que recibirán más de lo que darán, según el testimonio de quienes ya han vivido la experiencia.
Acogida y servicio en las comunidades
Los jóvenes —acogidos por las comunidades FMA y SDB de los lugares de destino, las cuales se «hacen hogar» para ellos y con las que comparten la riqueza de la misión, de la oración y de la fraternidad— contribuyen al crecimiento de las comunidades territoriales, integrándose en las actividades que ya se realizan:
- acogida y apoyo a los migrantes
- animación salesiana (campamentos de verano, “grest”)
- apoyo escolar
- visitas a lugares marcados por la guerra y a las familias más pobres
- distribución de alimentos
- actividades educativas y recreativas para niños y adolescentes.
Una misión marcada por la oración, la fraternidad y la entrega
La experiencia misionera se desarrolla bajo el signo de la oración y de la fraternidad, de la justicia y de la construcción de la comunidad. No es un fin en sí misma, sino que se integra en un camino y pretende desplegar amplios lazos de fraternidad, donde todos —absolutamente todos: voluntarios misioneros, comunidades religiosas, jóvenes, adultos y familias— contribuyen a la construcción de la «casa común”.



